Hombres G, primer concierto de la Real Feria de San Miguel de Vélez-Málaga

Las luces se apagan y comienza la acción. Son las diez y media de la primera noche de feria en Vélez-Málaga. Pocas veces ocurre que un concierto empiece tan puntual, pero allí estaban ellos para cumplir con los deseos de un público que llevaba ya alrededor de una hora esperando en el recinto. Hombres G ha sido la actuación inaugural de una feria que el año pasado no se celebró, y que este lo ha hecho en unas condiciones muy inusuales. 

FOTO: Sara Ruiz

El Cerro de San Cristóbal fue el enclave elegido para albergar los conciertos de estas fiestas de San Miguel, que en años anteriores a la pandemia tenían lugar en el llano en el que ahora está instalado uno de los puntos de vacunación de la ciudad. Allí, más puntuales incluso que el propio grupo, gente de todas las edades y de todas las generaciones posibles se agrupaban para disfrutar de una noche donde la música era la principal y probablemente única protagonista. Había ya ganas de escuchar las canciones que a muchos han acompañado en su juventud y que ahora han pasado a sus hijos e hijas, y también había ganas de sacar del armario la chupa de cuero que un día cualquiera de marzo de 2020 hubo que guardar, sin saber cuándo llegaría el momento de volver a vestirla. 

Mientras empezaba o no, solo se podía escuchar un murmullo alegre roto en ocasiones por canciones como Maniac de Michael Sembello. Las palmas de los asistentes daban una idea de lo que iba a ser el concierto. Selfies de grupo y fotos de pareja delante del escenario para enmarcar una noche de otoño ideal y atípica a la vez. No para de entrar gente que busca el asiento perfecto, su asiento. Ya quedaba poco, y se podían respirar los nervios, la inquietud y las ganas.

Con el apagado de luces ya solo quedaban iluminados el escenario y la Fortaleza que coronaba la postal del lugar elegido para el evento. Con el primer toque de batería los gritos se abren paso y dejan atrás el murmullo. Solo hizo falta un "Hoy me he levantado dando un salto mortal" para que nadie se acordara de problemas, pandemias o volcanes. 

El concierto ha comenzado y sigue llegando gente que se acumula al final de la zona de sillas, de pie, con cerveza en mano. "Chica cocodrilo" es el segundo tema de un concierto repleto de clásicos como "Venezia" o "Marta tiene un marcapasos", aunque las nuevas canciones del grupo no se quedaron atrás. "Se me sale el corazón", el último single de Hombres G junto a Carlos Rivera, fue la tercera. Este tema forma parte del nuevo disco de la banda que verá la luz el próximo viernes 8 de octubre y que se llama "La esquina de Rowland".

Poco a poco la gente empieza a levantarse de sus asientos, a bailar tímidamente, a disfrutar como antes. Los asistentes no se preocupan tanto por grabar como por compartir el momento con los más queridos y, por supuesto, las videollamadas están también presentes en este momento. Gente desde sus casas pudieron estar cerca de situaciones que se perderían si no nos hubiéramos habituado tanto a estas llamadas durante el confinamiento, en el que fueron tan importantes. Y al igual que los asistentes se preocupaban por compartir, el grupo no solo se preocupaba por tocar su mejor música, sino también por que el público se sintiera bien. 

Sobre la mitad del concierto ya queda poca gente sentada. "Te quiero" es la canción que desencadena la locura, un tema que cantan desde el año 1986. Con "Nassau" ya nadie se controla, y con "Suéltate el pelo" la gente se desmelena por completo. 

Llega el momento de acabar. Son las doce y media de la noche y suenan los primeros acordes de "Sufre mamón", sin duda el tema que todos los asistentes estaban esperando. La locura se desata definitivamente y lo que eran butacas se ha convertido en una auténtica pista de baile. 

Tras dos horas de concierto, David Summers se despide a él y su banda, las luces se apagan y la acción ha terminado. Hasta la próxima. 

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